Hace unos días —no sé cuantos, soy el despiste personificado— recibí la buena noticia de que un mi microrrelato «El observatorio» había sido uno de los escogidos para participar en la antología Tinta Lunar editada por Círculo Rojo a raíz del V Certamen Literario que organiza la susodicha editorial.

Muchas son las ocasiones que he afirmado que no soy carne de concurso, ya que pocas son las veces —hasta hacía unos días era ninguna— que acierto con el tema o con el estilo del relato solicitado. Sin embargo, al menos, podré decir que, aunque no haya ganado —por cierto, enhorabuena a los tres escogidos por el jurado— mi pequeña obra ha sido escogida entre más de trescientas… así que tampoco está mal. Y es que con un poquito de reconocimiento uno ya va tirando.

Para aquellos que estén interesados en leer «El observatorio» así como el resto de relatos escogidos, pueden hacerse con un ejemplar —o los que quieran, claro está— a través de la web de Círculo Rojo.