Después de más de cuatro años escribiendo fanfictions, primero como colaborador de la maravillosa web de Action Tales y después con mi propio proyecto, ha llegado el momento de retirarme de este mundillo y poner punto y final a esta pequeña pero interesante aventura que ha sido apropiarse —sin ánimo de lucro— de los personajes de otros. Es por ello que Mocktales #101, el blog que nació en marzo de 2018, hoy publica la última entrega de la última historia, después de casi dos años publicando semana tras semana.

Mentiría si dijera que la decisión ha sido difícil, porque no lo ha sido, y el motivo por el que no lo ha sido es muy sencillo, me di cuenta que, a la larga, el proyecto era un pérdida de tiempo; pero no me entendáis mal, no es una pérdida de tiempo inútil, ya que me ha servido para seguir aprendiendo a escribir, simplemente que era un camino que no llevaba a nada. A lo largo del tiempo que le he dedicado a Mocktales y a escribir fanfictions se me ocurrieron miles de ideas, desde nuevas aventuras para un joven reportero belga, a la continuación de las historias de Miguel, Tulio y Altivo, así como también se me pasaron por la cabeza los posibles finales de series que me encantaron y se cancelaron, como Los Borgia, Marco Polo o Almost Human. Sin embargo, aunque interesante, me di cuenta que todas estas ideas eran perfectamente válidas para crear mis propias historias… de las que podía sacar un provecho, no solo económico, si no también creativo, ya que uno siempre se siente más realizado con sus propios personajes que con los de otro. Evidentemente, si ahora una editorial llamase a mi puerta con los derechos de algún personaje y una propuesta editorial, ni me lo pensaría, pero, desafortunadamente, ese no es el caso.

La verdad es que si hubiera respetado el ritmo de publicación de una entrada cada lunes, esta nota de despedida la estaría escribiendo, seguramente, entre los meses de abril y mayo del año que viene, pero necesitaba darlo por terminado, y eso ya era una cuestión personal. Siguiendo con lo del párrafo anterior, cuando echaba la mirada atrás y veía cuanto había escrito y lo poco que había sacado de ello —insisto, no solo económicamente—, veía que ese tiempo lo habría podido aprovechar con otra historia propia o, simplemente, parando de escribir como si fuera mi vida en ello y disfrutar más de esto que no sé si es hobby, trabajo o qué.

Además, y esto también lo dejo como advertencia para viajeros, pensadlo bien antes de escribir un fanfiction, ya que aunque le pongáis sangre, sudor y lágrimas, miméis a los personajes y respetéis tanto como podáis los cánones, si es fácil que te critiquen una obra original, un fanfiction te lo machacarán por el simple hecho de no ser «oficial», aunque no lo hayan ni leído. Y, a pesar de que soy consciente de que no se tienen que escuchar las críticas a no ser que sean constructivas, es algo que duele igualmente.

Aún con todo, tengo que admitir ha sido una experiencia de la que creo que he sacado el máximo provecho del que podía sacar. Por un lado ha sido una excusa para mantener un ritmo constante de escritura, pudiéndome centrarme más en las palabras que en el desarrollo de los personajes o la trama, como cuando en el cine el director se detiene más en la fotografía que en la historia que todo el mundo conoce. Además, por el otro, también me ha permitido tocar temas que, seguramente, por cuenta propia no me habría ni atrevido a mirar.

Es por todo ello que creo que esta no es una despedida ni triste ni agridulce, sino más bien lo contrario, es una despedida entre caballeros, de esas que uno estrecha la mano del otro y, aunque sabe que es el final, saluda con un educado «hasta luego», ya que no me arrepiento de haber empezado con los fanfictions ni con Mocktales, pero soy consciente de que ahora es el momento de dejarlos a un lado y dedicarme a otras cosas. Por eso, aunque ya no se actualice más, tanto la web como los libros publicados reuniendo sus relatos, seguirán disponibles… espero que sigáis disfrutando de ellos.